lunes, 20 de julio de 2009

La necesidad de un Plan de Estratégico, para el desarrollo adecuado de la movilidad y la calidad ambiental urbana

El concepto de calidad ambiental involucra alcanzar unos niveles mínimos de ruido, contaminación atmosférica, siniestralidad, efecto barrera, etc. que determinan el nivel adecuado para una vida respetable. Entonces es aquí donde se introduce el concepto de capacidad ambiental. Las calles no pueden ser valoradas y clasificadas exclusivamente en función de su capacidad de absorber flujos de tráfico, sino en términos de capacidad ambiental.
El análisis de la situación actual de una vía se desarrolla recopilando información de su movilidad urbana en aspectos más significativos, análisis cuantitativos y cualitativos. Cuantitativos, en referencia a las diferentes demandas por tipología y situación, realizando evaluaciones y auditorias, análisis de la movilidad obligada y cotidianas, etc. Cualitativos, mediante encuestas origen-destino a conductores, encuestas de opinión a peatones, etc.

El objetivo básico es favorecer a la moderación y pacificación del tráfico, así como dar prioridad a los modos de transporte no motorizados como son el caminar y la bicicleta, potencializando el transporte colectivo disminuyendo el impacto de la circulación sobre el medio ambiente, creando itinerarios y espacios ambientalmente adecuados y ordenando la ciudad por áreas ambientales.
Jerarquización de las calles subdivididas en calles “vías de pasar” y “vías de estar”, es una propuesta estrategica que determina calles ambientalmente adecuadas, incluyendo a esto la revision del diseno vial correspondiente para los peatones, revision de sus respectivos ejes y focos que originen desplazamientos, accesos, senalizaciones, intersecciones, programa de informativos y sensibilizadores, etc।

Este conjunto de propuestas resulta bastante ambicioso en su contenido, pero limitado en las actuaciones posibles, ya que un Plan representa un esfuerzo técnico, político y social. Por ello, considero que es importante la creación de una Secretaria Técnica de Coordinación, cuyas funciones principales son la revisión del programa de propuestas, la flexibilidad y adaptación constante, la aplicación gradual y consensuada, la adaptación a las posibilidades presupuestarias, el control y seguimiento del programa de aplicación.